Era el paso lógico y no por ello menos polémico:
Twitter no permitirá más clientes de terceros. Tras unos primeros años de libre albedrío en el que cualquiera desarrollaba cualquier cosa para Twitter, la empresa decidió hace unos meses que debía tener el control sobre estas formas de acceso y
compró Tweetie. De él surgieron aplicaciones para iPhone, Mac, Android, iPad... Todas ellas oficiales que convivían con las de terceros que operaban con normalidad.
Ahora, la cosa cambia. En un
mensaje de Ryan Sarver Twitter anuncia que
no permitirá más clientes de terceros, manteniendo por ahora los ya existentes aunque con un control más rígido sobre ellos.
Sarver argumenta que los usuarios "siguen confundidos por las diferentes maneras en las que el fragmentado universo de las third parties muestran los tweets y les permiten interactuar con las funciones de Twitter". "Los usuarios deben poder ver, retwitear y responder al @nytimes de la misma manera, ver la misma información sobre @whitehouse y poderse unir a la discusión sobre los trending topics como todos los demás".
Un paso más para rentabilizar Twitter
Más allá de las razones oficiales, en las que unos estarán de acuerdo y otros no, al final todo se reduce a lo mismo:
poder rentabilizar Twitter. Mucho que ver tiene la
polémica con la famosa dickbar esta semana, que colaba en una posición privilegiada los temas patrocinados. Sin clientes de terceros, Twitter evita la más que segura fuga de usuarios de su plataforma oficial a medida que la publicidad se vuelva cada vez más visible y más intrusiva.
Los damnificados de Twitter
¿Qué pasará ahora con todas esas empresas que se dedican a desarrollar para Twitter? Han sido claves para popularizar al pajarito azul y ahora tendrán que reinventarse. Han basado su modelo de negocio en una base que no controlaban y critican duramente este cambio de política de Twitter. Twitter las ha usado, se ha aprovechado de ellas y,
ahora que no las necesita, las desecha.