En el sitio de la universidad californiana de
Stanford, hay una interesante
aplicación online que nos permite
convertir nuestras fotos a 3D.
Este servicio requiere un sencillo registro, usando una dirección de e-mail nos mandarán una clave instantánea para poder usarlo. Una vez logueados, les podremos mandar una imagen para que la conviertan a
3D, con la pega de que tardará unos minutos.
Del
resultado, no podemos decir casi nada bueno, es un efecto curioso que funciona mejor con determinadas fotos de paisajes, y la mayoría de las veces queda cutre, la foto pierde calidad y no hace gran cosa, pero seguro que se trata de un algoritmo en desarrollo que en el futuro podría llegar a tener una gran utilidad.