Hoy ha dado el pistoletazo de salida la MacWorld 2008, la feria más importante del mundo
Apple, y lo ha hecho con la tradicional
keynote de Steve Jobs, que ha venido bastante cargadita:
Time Capsule para hacer backups wireless,
nuevas aplicaciones para el iPod Touch y el iPhone,
Apple TV rediseñado con alquiler de películas y, la joya de la corona, el
MacBook Air, el "ordenador más pequeño (fino) del mundo" (y probablemente uno de los más caros, añado).
Sin embargo, una vez acabada la keynote de Jobs, está sucediendo lo que se puede ver en el gráfico:
las acciones de Apple se están desplomando, en caída libre (casi un 8% ahora mismo).
¿Por qué? ¿Que está pasando? A simple vista, es muy difícil de explicar. Más allá el éxito o no del MacBook Air, el
servicio de alquiler de películas es, a priori, muy jugoso para cualquier inversor que tenga acciones en esta compañía y promete grandes beneficios a largo plazo. Sobre todo si tenemos en cuenta que ha logrado ponerse de acuerdo con casi todos los grandes estudios de Hollywood.
Sinceramente, creo que Apple está siendo absorbida por sus fans, que han pasado de ser su grandes aliados a
sus grandes enemigos. Apple es una empresa un tanto particular, que más que una compañía tradicional
parece una religión, con una larga de seguidores que "idolatran" a Steve Jobs haga lo que haga. Es curioso que casi todas las redes de blogs tengan uno de adoración a la manzana, donde más allá de informar se especula, se rumorea, y se lanza cualquier rumor por tonto que parezca aparecido en cualquier foro.
Y, lo cierto, es que cada vez que se acerca una keynote cada vez dejan menos sorpresas, porque todo o
casi todo se filtra de una manera u otra. Hoy ya sabíamos que habría alquiler de películas y ya sabríamos que habría MacBook Air. El problema de Apple es que sus seguidores empiezan a fantasear, a
poner el listón extremadamente alto, mucho más lejos de donde se puede llegar, creando un buzz contagioso entre blogs que da el salto a los medios tradicionales y, una vez la keynote acaba y todo ha ido según lo previsto sin el "one more thing", finalmente
queda sabor agridulce, de decepción, y hace que las acciones de la compañía acaben desplomándose.