El Pais.com ha desatado una guerra con su principal competidor después de
hacerse con el liderazgo de la prensa online según datos de Nielsen. El
artículo del diario es claro y no sólo destaca sus buenos datos, ataca también a su más directo rival, líder de la prensa online en nuestro país
de toda la vida.
La
reacción de ElMundo.es va desde lo lógico hasta lo patético. Empiezan haciendo un balance de los seis últimos meses (una bajada puede ser siempre puntual), se escudan en los datos de OJD (y la expulsión de este medidor de ElPais) e incluso echan mano de un
triste gráfico de la nada fiable Alexa.
En Internet todo el mundo coincide en dar fiabilidad a los datos de Nielsen. Lo que ha pasado es la consecuencia de una
nefasta política de la empresa. En Internet, y en todos los negocios en general, las corporaciones se afanan en proteger a sus empleados más valiosos. En El Mundo no sólo no lo hicieron, es más, optaron por
despedir a Gumersindo Lafuente, el director que les hizo líder, por no comulgar con las teorías de las conspiración de Pedro Jota. El resultado fue la fuga de casi todos los cerebros de aquel diario online líder. La más reciente Ana Bueno,
que se fue a Telecinco.
En la red hay
varios análisis que intentan explicar las razones de este fracaso: desde su cambio de línea editorial a la publicidad abusiva de El Mundo, pasando por el
lanzamiento de La Comunidad de El País y, como no, el tremendo poder de Prisa a la hora de retroalimentar sus medios.
Lo cierto es que El País ha experimentado un cambio impresionante desde que abandonó su modelo de pago, y si sigue por el buen camino el liderazgo le durará mucho. Yo sigo echando de menos
la posibilidad de comentar todas sus noticias. En el periódico de Prisa se puede opinar sobre
el secuestro de El Jueves pero no sobre la
muerte de Polanco.